Abolición es la acción y efecto de abolir. Este verbo hace referencia al hecho de derogar o dejar sin vigencia una ley, costumbre o precepto.
Vinculado a la abolición, aparece el concepto de abolicionismo, que es la doctrina que impulsa la anulación de las leyes o preceptos que atentan contra los derechos humanos y los principios morales. Por lo general, esta noción se utiliza para nombrar al movimiento que persiguió la abolición de la esclavitud.
El abolicionismo tuvo sus propias particularidades en cada país. Se considera a Portugal como uno de los pioneros en la materia, ya que el Marqués de Pombal abolió la esclavitud en la nación en 1761. En 1854, decretó la liberación de todos los esclavos de sus colonias, hasta que, quince años más tarde, se concretó la abolición completa de la esclavitud en todo el imperio portugués.
Más allá del uso aceptado que se relaciona con la esclavitud, la abolición tiene otras significaciones. El término se vincula, por ejemplo, a un movimiento que promueve que los animales no sean tratados como propiedades y que lucha por el reconocimiento de los derechos de todas las especies.
El abolicionismo también es impulsado en relación a la prostitución forzada, con el intento de combatir las causas que la generan (la coacción, las condiciones económicas, etc.).
Por otra parte, hay corrientes abolicionistas respecto al trabajo asalariado (al que se lo considera como una extensión de la esclavitud) y a las cárceles (mayormente para los castigos de los delitos cuyas víctimas directas no son las personas).