El concepto de galaxia proviene del latín galaxias, que a su vez deriva de un término griego. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), una galaxia es un conjunto de gran tamaño constituido por una cantidad variable de estrellas, planetas, polvo interestelar, gases y partículas.
Dentro de las galaxias existen distintas subestructuras, como las nebulosas, los cúmulos estelares y los sistemas estelares múltiples. Desde la Tierra, todas las estrellas que son visibles a simple vista pertenecen a nuestra propia galaxia, que es la Vía Láctea.
Las estrellas que forman parte de una galaxia mantienen una interacción gravitacional y orbitan alrededor de un centro común (en el caso de la Vía Láctea, el centro es el sol).
El espacio intergaláctico está formado por un gas que presenta una densidad promedio inferior al átomo por metro cúbico. Por lo general, las galaxias tienen diversos agregados llamados cúmulos, que a su vez pueden formar otros agregados más grandes (supercúmulos).
Las galaxias pueden tener distintas formas. De esa manera, pueden reconocerse a las galaxias irregulares (que muestran perturbaciones generadas por la atracción gravitacional de las galaxias vecinas), las galaxias elípticas (con forma de elipse) y las galaxias espirales (con forma circular y brazos curvos envueltos en polvo), por ejemplo.
La Vía Láctea pertenece a un grupo de unas cuarenta galaxias conocido como Grupo Local. Cuenta con una masa de 1012 masas solares y un diámetro medio de unos 100.000 años luz. Los científicos calculan que nuestra galaxia contiene a entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas.