El término metamorfosis proviene del latín metamorphosis, que a su vez deriva de un vocablo griego que significa “transformación”. El sentido más preciso de la palabra, por lo tanto, hace referencia a la transformación de algo en otra cosa.
La metamorfosis puede ser física (concreta, real) o simbólica (abstracta). El cambio de un estado a otro, como de la pobreza a la riqueza o de la soltería al casamiento, también puede ser denominado como una metamorfosis. Por ejemplo: “Susana ganó la lotería y experimentó una metamorfosis: ahora vive en una mansión sobre la playa y tiene un coche de lujo”.
Para la zoología, la metamorfosis es el cambio que experimentan ciertos animales durante su desarrollo. En este proceso, el animal puede cambiar de forma e incluso de género. Es posible distinguir entre la metamorfosis simple, sencilla o incompleta (donde el animal pasa por distintas mudas hasta convertirse en adulto, sin etapas de inactividad, como los saltamontes) y la metamorfosis complicada o completa (la larva es muy diferente al adulto y pasa por estadios donde se inmoviliza e, incluso, deja de comer, como las mariposas).
En la geología, el metamorfismo es la transformación sin cambio de estado de la composición mineral o química de una roca, que sucede cuando ésta es sometida a una temperatura o presión distinta de las que la originaron.
“La metamorfosis” es, por otra parte, un cuento de Franz Kafka, publicado en 1915 con el título original de “Die Verwandlung”. El relato presenta la historia de un joven quien, sin explicación, se convierte en una especie de cucaracha gigante.